ENTRE PAREDES: REFLEXIÓN Y MEMORIA (2019)

es un proyecto de composición sonora que resulta de la  exploración acústica de cuatro obras arquitectónicas del movimiento moderno en Guadalajara, México. Esta colección de piezas invita a considerar los fenómenos acústicos que ocurren en un espacio como herramientas de experimentación y composición sonora, así mismo, invita a percibir los materiales que componen o se encuentran dentro de la edificación como accidentes sonoros de pasividad franqueable.

 

 

 

 Proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CASA TALLER JOSÉ CLEMENTE OROZCO, 1948.

 

 

La construcción de la casa data de 1948; su diseño es atribuido al Ingeniero Edmundo Ponce Adame y su edificación al arquitecto Alejandro González Gortázar. La edificación sirvió durante varios años de taller y vivienda del pintor y muralista José Clemente Orozco, quien personalmente requirió a Ponce Adame un espacio de triple altura para pintar en gran formato.

Este espacio es actualmente la sala de exhibición de PAOS GDL y tiene 8 metros de altura, muros de ladrillo y un ventanal de aluminio y vidrio de 5.40 x 3.20 metros.

 

 

La sala de exhibición de PAOS GDL mide 7.88 metros de largo. Si el sonido recorre 343 metros por segundo, una emisión sonora tardaría 0.02 segundos en llegar de un muro a otro de la sala.  

                        343 m  =  7.88 m                   x1 = 0.022 s

                         1 s             x1

  

La dimensión de lo ancho de la sala es de 6.67 metros. Distancia que un sonido puede recorrer en 0.019 segundos.

 

                        343 m  =  6.67 m                   x= 0.019 s

                        1 s              x2

 

  

 

Si consideramos que el sonido refleja en todas las direcciones posibles de la sala, tendríamos que sopesar un tiempo medio de recorrido entre las dos operaciones para obtener el tiempo en que un sonido llega de un muro a otro.

 

                        x1  +  x2   = 0.02 s         

            

El tono que más tiempo de reverberación tiene en la sala de exhibición de PAOS GDL es 315 hercios con 1.3 segundos.

                                        1.3    s                         

                                        0.02 s

 

Sabiendo que una emisión de 315 hercios tarda 0.02 segundos en recorrer la sala, la onda de esta frecuencia tendrá que rebotar 65 veces en los muros de la sala para lograr mantener su reverberación por 1.3 segundos.

 

                          1.3/0.02 = 65

 

La composición sonora de la sala se conforma de oscilaciones que fluctúan entre las frecuencias con mayor magnitud en su respuesta (98, 162, 99, 172, 96, 173, 166, 169, 100, 125, 126, 161, 219, 95, 269, 216, 148, 146, 189, 222, 102, 123, 187, 176, 273, 94 y 88 Hz). Entre todas ellas la frecuencia de 315 hercios es presentada 65 veces.

  

 

 

En el patio de PAOS GDL vive un palma y un árbol de limón agrio. Según la hora del día, la sombra del limón compone el juego en las paredes. Mientras, la palma se mece con el viento. Ha crecido tanto que una de sus hojas se doblega ante la rigidez del muro.

  

 

 

 

Actualmente PAOS GDL funciona como museo y residencia de artistas. Para la última residencia se compraron 200 cajas de naranjas, después de usarse en una acción colaborativa, las naranjas se regalaron en forma de jugo a los visitantes. Las cajas permanecieron amontonadas por algunos días.  El sonido que produce el patear o dejar caer una de estas cajas en la sala de exhibición, permanence 1.20 segundos. 

 

Para esta composición Valentina González, cantante, emuló los tonos de 98, 149, 162, 172, 192, 237 y 267 Hz. En cada nota, cuando Valentina calló, el sonido de su voz permaneció dos segundos más en la sala. Durante ese tiempo observamos el sonido, antes de que se extinguiera completamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

CASA GONZÁLEZ LUNA, 1930.

 

 

 

 

Luis Barragán, quien fue un arquitecto sumamente religioso, proyectó, en varias de sus casas, espacios de recogimiento; ambientes dedicados a la meditación y oración. En la Casa González Luna (actual Casa ITESO Clavigero) proyectó, junto a la bilbioteca del primer piso, un oratorio con dimensiones de 4.48 x 2.50 metros. La luz entra por una ventana de arco de medio punto, la cual tiene una celosía de madera con motivos de cruz. Esta ventana forma parte de la intervención que realizó Ignacio Días Morales nueve años después a la construcción original. En el oratorio, los tres tonos con mayor respuesta de frecuencia son 962.265015 Hz, 960.919189 Hz y 963.61084 Hz.

 

Si restamos 962.265015 Hz a 963.61084 Hz el resultado es de 1.34582 Hz. Y si restamos 960.919189 Hz a 962.265015 Hz el resultado es exactamente el mismo: 1.34582 Hz.

 

Si reproducimos dos de estas frecuencias en un sistema estéreo, se generará una ilusión auditiva de pulsos en el espacio, ya que sus ondas sinusoidales tienen un desfase de 1.34582 Hz ente ellas. Esta pulsación emula el estado Delta de las ondas cerebrales, las cuales oscilan entre los 0.5 Hz a los 4 Hz. El cerebro baja a esta frecuencia cuando se encuentra en un estado inconsciente, más precisamente en la etapa N3 del sueño NMOR (sueño sin movimientos oculares rápidos), y es también conocida como sueño de ondas lentas.

 

Delta                             0.5  -  4 Hz

Theta                               4  -  8 Hz

Alpha                             8  -  14 Hz

Beta                             14  -  30 Hz

Gamma                       30  -  100 Hz

 

En algunos casos también se presentan estas frecuencias bajas en meditación profunda. Para los Hinduistas, por ejemplo, llegar a la vibración delta es llegar al Turiya, un estado superior de conciencia donde se puede alcanzar la conciencia pura o Chit. En varias tradiciones místicas del Este de Asia también se le identifica como Samādhi, un estado de conciencia que se alcanza cuando, durante la meditación, la persona siente que se está fundiendo con el universo, o que puede alcanzar unidad con lo divino.

 

Nada menos que el universo entero.

 

En el discurso de aceptación del premio Ptrizker (1980), Barragán categorizó los siguientes conceptos para esbozar la ideología detrás de su trabajo:

 

Religión y Mito

Belleza 

Silencio 

Soledad

Serenidad 

Alegría 

La muerte 

Jardines 

Fuentes

Arquitectura 

El arte de ver 

La nostalgia 

  

Cuando Barragán habló sobre Jardines, recordó su visita a La Alhambra en Andalucía, y cómo fue que el sereno, callado y solitario patio de los mirtos (o arrayanes) le obsequió una epifanía que continuaría aplicando en sus obras. Aquel patio contenía lo que un jardín bien logrado debe contener: nada menos que el universo entero.

      

 

 

"En mis jardines, en mis casas, siempre he procurado

que prive el plácido murmullo del silencio, y en mis

fuentes canta el silencio.... Una fuente nos trae paz,

alegría y apacible sensualidad. Alcanza la perfección

de su razón de ser cuando, por el hechizo de su embrujo,

nos transporta, por decirlo así, fuera de este mundo."

 

 

 

El oratorio de la casa González Luna procuraba ser un espacio alejado del bullicio de la urbe, custodiado por muros de abobe y velado por el blanco ruido de una fuente en vigilia.  

 

 

 

El blanco ruido del plácido murmullo del silencio.

 

El blanco ruido del universo entero.

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

APARTAMENTOS DEL BOSQUE, 1950.

 

 

  

 

Construidos por el Ingeniero Miguel Aldana Mijares en 1950, este edificio, ubicado en la calle José Guadalupe Zuno 2215, está dividido en dos secciones asimétricas. Cada una de ellas tiene una entrada independiente, por medio de dos escaleras que enmarcan los costados del edificio. En estas escaleras las plantas tienen forma de elipse y la altura rebasa los ocho met­ros.

 

 

 

 

 

Los Apartamentos del Bosque hacen esquina con la calle Simón Bolívar, como también la hace un Tabachín que florea en pri­mavera tardía. Durante esa época, reflejos naranjas entran y pintan la escalera en el costado izquierdo del edificio, a través de un ventanal que nace a ras de piso y prolonga hacia el cielo.

 

 

 

Un barandal de metal recorre en bucle la elipse de la escalera. Cuando alguien pisa fuerte, el barandal retumba y expone su eco. Si se acerca el oído a pocos centímetros del metal, se pu­ede percibir una música en tonos graves vibrando durante más de dos segundos.

 

 

Los tonos que permanecen más tiempo reverberando en la elipse de la escalera marcan una curva que comienza en los 125 Hz y cae en los 4,000 Hz, siendo su punto más álgido 800 Hz con 0.87 fracción de segundo.  El sonido de pasos subiendo la escalera tiene un registro de frecuencias de entre 100 Hz a 1,000 Hz. Este rango de frecuencias se ubica en la curva máxima de reverberación en dicho espacio. 

Los habitantes de los cuatro departamentos a los que lleva esta escalera son siete. Considerando un promedio de seis trayectos de subida y bajada por integrante al día, la escalera tendría movimiento promedio de 42 activaciones diarias, y al año serán 15,330 activaciones. En la vida de la escalera, un promedio de 1’057,770 veces alguien ha subido o bajado por sus escalones, dejando una estampa de reverberación que oscila entre los 100 y 1,000 Hz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCHA ACÚSTICA, 1950.

 

 

  

Proyectada y construida por el arquitecto Alejandro Zohn en 1959, la estructura de la Concha Acústica fue ideada a partir del modelo de paraboloide hiperbólico, el cual, en geometría analítica, corresponde al conjunto de las superficies tridimen­sionales cuádricas. Una paraboloide hiperbólico se crea a partir de dos superficies regladas, en donde una se encuentra con la concavidad hacia abajo y se desliza a lo largo de la segunda, que tiene una concavidad hacia arriba.

 

 

 

Esta estructura, forma vértice mediante la intersección de dos de sus segmentos en un ángulo agudo. El cual es el techo y la caja de resonancia dentro del escenario. Las reverberaciones que ocurren dentro de esta forma geométrica, se determinan, principalmente, por la caída de tonos graves en forma de cas­cada desde las columnas perimetrales. Dejando, en el centro de la figura, la reverberación ciclada para los tonos medios y agudos. En el análisis realizado a la Concha Acústica las fre­cuencias graves que cayeron como cortinas de sonido fueron:

 

 

236.86 Hz (3.78 Hz > A#3)

279.93 Hz (2.75 Hz > C#4)

242.24 Hz (4.68 Hz < B3)

215.33 Hz (2.68 > G#3)

 

 

La Concha Acústica fue el escenario principal del movimiento de rock en Guadalajara en los años sesenta y continuó siendo un escenario representativo para el rock en español hasta el año 2008, fecha en que lo clausuraron por fallas estructurales. En 2013 se realizó un proyecto de restauración y las actividades continuaron, aunque nunca con el vigor de los años previos. En 2019, hojas y palos de los árboles del Parque Agua Azul se acu­mulan en el escenario, componiendo una instalación orgánica sobre el piso donde cantó Gustavo Cerati.

 

 

 

 

Carlos Mendoza Gutiérrez lleva 6 meses trabajando en man­tenimiento del parque y Juan Carlos de la Torre lleva 1 año en el mismo oficio. Ellos dos son los encargados de barrer el escenario cada tercer día. Cuando barren, frecuencias de en­tre 1,000 a 10,000 Hz se elevan hacia el vértice con forma de punta. Un fenómeno sonoro que produce algo parecido a olas de ruido rosa.

 

 

 

 

 

 

Agradezco a todas las personas que hicieron posible este proyecto. A Lorena Peña Brito y a las integrantes del equipo de PAOS GDL por invitarme a trabajar y residir Casa Taller José Clemente Orozco. A Valentina González por su increíble colaboración en voz para la activación sonora de PAOS GDL. A Gutierre Aceves, Ángel Juvenal Urzúay Luis Carlos Zea por dejarme escuchar con atención y grabar la Casa ITESO Clavigero. A Carlos Aguirre por abrir la puerta de su hogar en Apartamentos del Bosque. A Ruth Encino por el levantamiento de la escalera de Apartamentos del Bosque.  A Beatriz de la Peña de Bosques Urbanos Guadalajara, por gestionar el préstamo de espacio para el análisis acústico de la Concha Acústica. A Marina Santana por su apoyo y por dibujar la Concha Acústica. A Carlos Mendoza y a Juan Carlos de la Torre por su participación como intérpretes de escoba. Agradezco especialmente a Pedro Martínez Negrete por su trabajo como productor de estas piezas sonoras. Y a todo el equipo de Jóvenes Creadores del FONCA, a Rogelio Sosa y a los colegas en la disciplina de Composición acústica, electroacústica y con medios electrónicos, por el apoyo, la retroalimentación y el inmenso aprendizaje musical. 

 

 

 

  

 

 

 

Análisis acústicos, composición, fotografías y texto:
Ana Paula Santana  ©  2019. 
 
Producción y Mezcla:
Pedro Martínez Negrete  ©  2019.
 
Voz en “Casa Taller José Clemente Orozco”:
Valentina González  ©  2019.
 
Levantamiento de Planta en “Apartamentos del Bosque”:
Ruth Encino  ©  2019.
 
Bosquejo en “Concha Acústica”:
Marina Santana  ©  2019.

        

 

 

 

 

     

                  

2019 © Ana Paula Santana